El icono del hippie suele ser un hombre con el pelo y la barba notablemente más largos que lo considerado "elegante" en la época. Ambos sexos tendían a dejarse el cabello largo y algunos hippies caucásicos lo llevaban al estilo afro, imitando a los afroamericanos.
Mucha gente no asociada a la contracultura consideraba estos largos cabellos una ofensa, o "anti-higiénicos", o consideraban aquello "cosa de mujer". El entonces gobernador de California Ronald Reagan definió al hippie como "un tío con el pelo como Tarzán, que camina como Jane y que huele como Chita".
Para ambos sexos, tanto el cabello largo como su forma de vestir funcionaban como señal de pertenencia a esta contracultura y muestra de su actitud iconoclasta.
Ropas de colores brillantes (de estética psicodélica) o, en su defecto desteñidas: camisas floreadas o muy coloridas, largas faldas, pantalones de campana (botamanga ancha),etc... Se inspiraron también en estilos de vestir no occidentales, como las ropas indias (cherokee), de la India o africanas, y adoptaron símbolos como la flor o motivos de los indios americanos. Muchos de los hippies se confeccionaban su propia ropa, en protesta ante la cultura consumista
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